Manuel Recio Abad. Suite Información.- No se precipite el lector. Los puntos suspensivos no esconden ningún insulto. Después de ellos solamente hay una palabra: CEUTA.
Porque eso es exactamente lo que creo que debería hacer el rey de España en estos momentos: ir a CEUTA.
Han pasado casi cuatro semanas desde que más de 70.000 emigrantes, migrantes e inmigrantes entraron desde Marruecos en apenas dos días. La frontera española de CEUTA fue asaltada. No quedó simplemente desbordada.
Durante aquellas horas fue atravesada masivamente, hasta producir la sensación de que la frontera, sencillamente, había dejado de existir y ahora, veintitantos días después, el Gobierno declara CEUTA en situación de interés para la Seguridad Nacional. ¿Ahora?.
Más inquietante todavía resulta escuchar a dos ministros ofreciendo versiones difícilmente conciliables sobre lo ocurrido antes de aquella entrada masiva. Margarita Robles, ministra de no se sabe qué defensa, sostiene que el CNI hizo su trabajo y trasladó información. Fernando Grande-Marlaska, ministro de interior que más bien parece trabajar para el exterior, afirma que ningún informe permitió prever un episodio de la magnitud que finalmente se produjo. Entonces ¿en qué quedamos?
Si nuestros servicios de inteligencia advirtieron del peligro, habrá que explicar quién recibió aquella información y qué hizo con ella. Y si nadie pudo anticipar lo que estaba organizándose al otro lado de una frontera española, también habrá que dar muchas explicaciones.
No estamos hablando de una discusión política cualquiera. Estamos hablando de la frontera de España.
El Gobierno tendrá que responder por su gestión, por sus decisiones y por sus tiempos. Tendrá que explicar por qué una crisis de semejante gravedad ha necesitado casi un mes para convertirse formalmente en una cuestión de Seguridad Nacional.
Pero existe otra ausencia que cada día resulta más incomprensible. La del Rey de España.
Felipe VI ha expresado su preocupación e indignación. Ha hablado con las autoridades de CEUTA. Ha recibido a su presidente y ha manifestado su voluntad de visitar la ciudad. Pero todavía no ha ido.
No le pido, Majestad, que gobierne. No le pido que dé órdenes al Ejército. Ni siquiera le pido que pronuncie un gran discurso.
Le pido algo muchísimo más sencillo: coja un avión, un helicóptero o un barco y váyase usted a… CEUTA.
Camine por sus calles. Hable con los ceutíes. Visite a nuestros militares, a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Déjese tocar, dé la mano a quienes llevan semanas preguntándose qué demonios está pasando. Quédese allí. 000. Usted es el jefe del Estado y CEUTA forma parte del Estado que representa. No se trata de provocar a Marruecos. Ni de organizar un conflicto diplomático.
Se trata precisamente de lo contrario: de convertir en absoluta normalidad que el rey de España visite cualquier parte de España, y si alguien considera que una visita del rey de España a una ciudad española necesita encontrar un momento diplomáticamente oportuno, entonces quizá tengamos un problema todavía más grave de lo que pensamos.
Majestad, no hacen falta más comunicados.
Váyase usted a … CEUTA y hágalo pronto.


