Por Mario TOTTOLA
El tesón y la experiencia de Tatiana Solovieva al frente de su productora, con 35 años de experiencia en España, ha permitido reagrupar a los mejores bailarines de Europa y el Este, y crear el Ballet Clásico Internacional. La presencia de los ballets rusos, especialmente de Moscú y San Petersburgo, era una tradición en Madrid y el resto de España. La guerra de Ucrania y las limitaciones impuestas por la UE, impidieron la presencia de esas grandes compañías, hasta hoy.

Sin embargo, la productora Solovieva, localizó a los mejores bailarines fuera de Rusia y así pudo crear esta compañía que acaba de estrenar en el teatro Gran Vía (Gran Vía, 66), el clásico de los clásicos: El Lago de Cisnes con música de Piotr Ilich Tchaikovsky.
El público ha vuelto a disfrutar de un gran ballet con los mejores solistas, bajo la exigente dirección de Andrei Sharaev, junto a una espectacular escenografía de Eugeny Gurenko, que recuerda a los mejores ballets de la tradición rusa.
El más emblemático de los ballets estará en la Gran Vía hasta el 2 de agosto, después de pasar por las grandes capitales del mundo, con la colaboración del European Classical Ballet. La compañía viene a honrar la mejor tradición del ballet clásico, deslumbrando al público que el día del estreno, le dedicó largos minutos de aplausos.


