Paloma Postigo Pérez. Suite Información.- Hora de ir a desayunar. Días mojados, pasados por agua, aún no he salido y el maquillaje ya se ha convertido en un resbaladizo mejunje caldoso. No sé qué ponerme.
Miraré en tik tok a ver qué solución encuentro.
¿Qué si hace calor me ponga algo fresquito? Dice una desde Burgos, vaya lumbreras que están hechos estos influencers. Pues ya te digo, todo así cada vez que consulto para vestirme, o para lo que sea. Ya lo abro para reírme porque vamos!, menudos consejos!. ¿Y si hace frío?, no hay problema, seguro que hay algún o alguna iluminada, desde Los Fiordos de Groenlandia que me diga que me abrigue.
Al final me puse unos de mis conjuntos básicos, ésos cómodos y favorecedores que siento que me definen y me defienden. El color?….. después….
Y a escribir.
Este año la actualidad viene cargada de información, bodas importantes, toreros que se retiran, cosas desagradables, palabras nuevas o incluso palabras a las que se les da un nuevo uso: ej. Fango. Me lo ponen difícil para escribir, hablaría de todo y me metería en todos los fangos.
Volvemos a la hora de desayunar.
Huele a café del antiguo, ése que se echa en vaso tubo y te lo llevas a la mesa con los dedos pulgar y medio para después sorber aunque no esté bien visto.
Casi me siento a disfrutarlo cuando, oh! (stiker asombrado), lo veo justo enfrente, en la barra, y sin duda es él. Lo sé porque su cara es un poema, literalmente, es tan expresivo como poco expresivo quiere ser; pero no lo puede evitar, su alma y su todo es artista, especial, singularmente distinto. Desde que me enteré que se retiraba, sus grandes cejas tristes quedaron como dos lágrimas negras tatuadas en mi yo, cosa que no es habitual.
Miré mi móvil y abrí aquella entrevista del ABC, también busqué la de TeleMadrid, etc, y en todas ellas los entrevistadores insistían en lo que no se debe, y, una vez más, estuve por meterme virtualmente en el interviú y pedirle al señor del micro que lo dejara en paz, ¿no ves que no quiere hablar más de eso?…… o sí.
La Figura en cuestión miraba a un lado y a otro con sonrisa dulce, se veía que quería estar ahí, disfrutar del jaleo de platos y cucharas, del murmullo de lavavasos.
No me miró en ningún momento……..
De hecho él no estaba allí, ninguno de los dos lo estaba. Me lo acabo de inventar.
Y es que empecé mi día deseando escribir, sabía que algo me había tocado las ideas, y me costó darme cuenta, pero las casualidades existen y ese look básico que escogí para empezar mi día era justo el color preferido del artista retirado y que vuelve. Color voluntad.
Soy aficionada a su expresión, a la singularidad de sus cejas, de su vestimenta, independientemente de su profesión. Me calan aquellos que tienen un “toque dao” y que les hace interesantes hasta el punto de imaginarlos, soñarlos en una cafetería de La Puebla, vestidos de desayuno para torear el nuevo día.
¡Ah! Y yo nunca desayuno en la calle. Lo hago mientras escribo.
¡Va por usted!
-Calar: algo que penetra como el agua. (RAE).


