
Juan Carrión.- Suite Información.- El golf no entiende de currículums ni de reputaciones. Aquí hay que salir al campo, pegarle a la bola y demostrarlo. Y si alguien necesitaba una prueba, basta con mirar lo ocurrido en las dos primeras jornadas del Campeonato de Abu Dabi, donde Jon Rahm ha reaparecido con fuerza, Rory McIlroy ha protagonizado una remontada espectacular y Eugenio Chacarra ha comprobado que defender el liderato de la Race to Dubai es bastante más complicado que conquistarlo.
Rahm llevaba dos meses sin competir y existían dudas razonables sobre cómo regresaría a la competición. La respuesta ha llegado en Yas Links, donde el jugador español ha firmado dos vueltas de 65 y 67 golpes para colocarse con doce bajo par y compartir el liderato con el inglés Tyrrell Hatton y el italiano Francesco Laporta al término del viernes.
La primera jornada ya había sido una declaración de intenciones. Rahm entregó una tarjeta de siete bajo par, demostrando que el descanso no había borrado ni su talento ni su ambición. El viernes volvió a sumar ocho birdies, aunque tres bogeys le impidieron terminar todavía más arriba. En cualquier caso, su balance es extraordinario: 132 golpes en 36 hoyos y una posición inmejorable para afrontar el fin de semana.
El regreso de Rahm tiene, además, un significado especial. El golfista de Barrika vuelve a escena en un momento decisivo de la temporada europea y quiere dejar claro que continúa siendo uno de los grandes nombres del golf mundial. No necesita discursos grandilocuentes. Su tarjeta habla por él.
Pero si Rahm ha sido uno de los protagonistas, Rory McIlroy ha sido el hombre del viernes. El norirlandés firmó una espectacular vuelta de 63 golpes, con once birdies, la mayor cantidad conseguida por él en una sola ronda del DP World Tour. Su actuación le permitió alcanzar los once bajo par y situarse a un solo golpe de los tres líderes.
La historia tiene un detalle añadido. McIlroy había comenzado el torneo con una penalización de dos golpes después de una decisión arbitral relacionada con la posición de su bola. Lejos de dejarse arrastrar por la polémica, respondió con una exhibición de juego ofensivo y precisión sobre los greenes. Si mantiene ese nivel, nadie podrá dar por decidido el torneo antes de tiempo.
Junto a Rahm y Hatton, el italiano Francesco Laporta también merece reconocimiento. Su primera vuelta, de 62 golpes, fue la mejor de las dos jornadas para un jugador situado en cabeza. El viernes no pudo repetir aquella exhibición y terminó con 70, pero su acumulado de doce bajo par le mantiene en la pelea por el título.
Y atención a David Puig. El español firmó una segunda jornada de 64 golpes después de comenzar con 70, para alcanzar los diez bajo par. Su progresión le coloca entre los jugadores que pueden aspirar a algo importante si mantiene la regularidad durante el fin de semana. Manuel Elvira tampoco se queda atrás: con tarjetas de 69 y 66 golpes, acumula nueve bajo par y sigue dentro de un grupo muy competitivo.
El contraste lo encontramos en Eugenio Chacarra. El madrileño llegaba a Abu Dabi como líder de la Race to Dubai, la clasificación que determina al mejor jugador de la temporada del circuito europeo. Después de sus grandes resultados de este año, incluida su victoria en el Campeonato de la India, la posibilidad de terminar la campaña como número uno europeo ha dejado de ser una fantasía para convertirse en un objetivo real.
Sin embargo, las dos primeras jornadas no han sido las que necesitaba. Chacarra firmó 70 golpes el jueves y 71 el viernes, para quedarse en tres bajo par. Su situación contrasta con la de McIlroy, que ha pasado de un comienzo complicado a colocarse a un golpe del liderato del torneo.
Conviene distinguir, no obstante, dos batallas diferentes. Una es la victoria en Abu Dabi; otra, la clasificación anual de la Race to Dubai, que se decidirá definitivamente en la gran final de Dubái la próxima semana. Chacarra sigue siendo el hombre a batir en esa clasificación, pero sus perseguidores no van a concederle ninguna ventaja.
El golf español tiene, por tanto, motivos para mirar con optimismo este fin de semana. Rahm vuelve a competir con garantías, Puig está creciendo jornada tras jornada y Elvira se mantiene en posiciones interesantes. Chacarra, por su parte, necesita reaccionar si quiere llegar a la última cita de la temporada con la tranquilidad que proporciona un buen resultado.
Mientras tanto, el calendario femenino español también prepara una cita importante. El Islantilla Open, en Huelva, cerrará la temporada del LET Access Series del 18 al 20 de noviembre. No se ha disputado todavía, pero será una competición decisiva para las jugadoras que buscan acceder al Ladies European Tour en 2027. Nueve españolas tienen previsto participar en esta prueba, que repartirá 100.000 euros en premios.
La temporada se acerca a su desenlace y cada golpe cuenta. En Abu Dabi, Rahm ha demostrado que regresa dispuesto a competir por la victoria; McIlroy ha recordado que nunca se le puede descartar, y Chacarra tiene ante sí el reto de defender el trabajo de todo un año.
El fin de semana promete emociones fuertes. Y si algo nos ha enseñado el golf en estas dos jornadas es que nadie gana un torneo el jueves ni lo pierde necesariamente el viernes. Las cuentas se hacen al final, cuando la bola deja de rodar y la clasificación pone a cada uno en su sitio.


