
Paloma Postigo Pérez. Suite Información.- Aprendí a escribir a máquina en una academia de la calle O´donell, situada en el centro de Sevilla. Me costó la vida porque soy muy de dispersarme y querer hacer dos cosas a la vez, algo que estresa a cualquiera.
Hoy, ahora, estoy mirando mis manos y he recordado aquellos días en la academia.
Ya no son las mismas manos, los nudillos son pequeños acordeones y las venas surgen a toda costa y resaltan su color verdoso. La edad y sus colores.
Asumirlo no es tarea fácil, para nada, en algunos casos resulta casi un trauma, y en otros una lucha interior y exterior por reconquistar esa tersura de nudillos, escote y más allá…
Buscamos estirar, eliminar la piel que sobra, rellenar lo que ya no está, mirar con ojos de gata joven o besar a la cámara con labios prestados.
La medicina estética está para eso y, ¡bendita sea!; sin embargo he de decir que está sujeta a la moda, tiene su propia parcela dentro de ella, deberíamos hacer desfiles de retoques cada año.
Ahí lo dejo…
Los productos han evolucionado, así como la manera de aplicarlos.
Se lleva: la naturalidad.
Recordáis aquella silicona que se quedaba a vivir en los labios tipo Carmen de Mairena?, pues ya sabemos lo que pasó, con el transcurso de los años este producto no sólo dió problemas si no que resultaba anti estético y poco natural.
La evolución, en este sentido, está siendo positiva a mi modo de ver. Se imponen, cada vez más, los tratamientos que mantienen en forma nuestra piel provocando que ella misma se regenere.
Menos es más y ya estamos en ello.
No puedo resistirme a colocar a continuación un listado de recomendaciones (previa documentación), que no consejos ¿vale?, para eso están los profesionales:
– Se desaconsejan productos de relleno tipo hidroxiapatita cálcica (Radiesse), o, al menos, poner en poca cantidad y muy bien aplicados ya que pueden producir nódulos con difícil retirada porque no existe un “antídoto” como en el caso del ácido hialurónico.
-EL ácido hialurónico sigue siendo el gran aliado como punto de anclaje o como relleno, siempre y cuando no exceda la cantidad necesaria y que la densidad escogida para cada caso sea la idónea, por ejemplo: en labios la densidad baja es ideal porque, además de aportar más naturalidad, evita, en gran medida, la migración a la zona superior del labio, dicha migración de producto da lugar, en casi todos los casos, a una forma de pico pato muy visible de perfil. Además, a estas alturas ya sabemos que no se desintegra totalmente, no se reabsorbe del todo, como nos decían antiguamente, salvo que se aplique el antídoto que la elimina: hialuronidasa.
Con respecto a esto último debo decir que estemos preparados para ver cómo se producen pequeños hundimientos en la zona tratada durante un tiempo, después de haberla aplicado.
La zona se hincha durante setenta y dos horas para dar paso a un nuevo estado de la piel, ya que ahora no está rellena y vuelve al estar vacía, sin ácido.
Un mes después se podrá volver a rellenar sutilmente, si es necesario.
Siguiendo con el tema de rellenos
-Existen unos híbridos interesantes que mezclan ambos productos (hialurónico + Radiesse), o incluso algunos más, los cuales están dando buenos resultados. Son los llamados bioestimuladores, cuyo objetivo es provocar, inducir a la piel para que, por sí misma, produzca colágeno. (Aconsejo ArmonyCa, un producto asequible y “resultón”).
-Para acabar, deciros que exosomas y tecnologías tipo radiofrecuencia, hifu ect., son altamente aconsejables si se realizan de forma habitual o siguiendo un patrón de uso dictaminado por el profesional en cuestión, teniendo en cuenta que no todos estos tratamientos son compatibles con los rellenos.
Próximamente os hablaré del Endolift, mini lifting o micro lifting. Ése es otro cantar.
Que si estoy a favor de los retoques? Rotundamente sí, pero profesionalmente asesorada y mentalizada de que somos un todo y la armonía es tanto o más importante que la belleza.
De nada sirve arreglar un mentón si el cuello está como una pasa.
A veces, muchas veces, nuestra actitud ante la vida embellece arrugas y pechos caídos llevándonos a ser el centro de todas las miradas, a causar esa sensación tan bonita que nos produce ver pasar a una señora sonriendo con todo su cuerpo aceptado con elegancia.
PD.:
Hoy he mirado mis manos más de la cuenta porque durante el fin de semana estuve arreglando las de mi madre.
Cada vez se parecen más a las mías y viceversa.
Mi madre nunca se hizo un retoque y ahí la tenéis.


