José Manuel Otero Lastres. Suite Información.– “La Audiencia Provincial de Madrid decidió ayer dos temas de importancia sobre Begoña Gómez: 1) hay elementos reveladores de una conducta posiblemente delictiva y 2) el futuro juicio se realizará ante un jurado.
Teniendo en cuenta que la Señora Gómez posee la presunción de inocencia, creo que las cosas en el entorno presidencial deberían modificarse en algunos puntos.
Estando las cosas como están, habría que esperar a la celebración de las sesiones ante el jurado para ver si Begoña Gómez realizó hubo una conducta delictiva o no. No me parece que haya que seguir insistiendo en que los órganos judiciales han reaccionado contra ella por ser la esposa del presidente. Lo del “lawfare” debe dejarse al margen de la cuestión y ver lo que dicen en su día los miembros del jurado.
En segundo lugar, cualquier reacción de la sociedad auspiciada desde el poder político supone una inaceptable vulneración de la separación e independencia de los poderes del Estado y podría suponer una situación inaceptable en el poder judicial del Estado.
A lo que antecede hay que añadir que seguramente ocurrirá lo que sucede cada vez que la familia del presidente se sitúa ante el Poder Judicial: se comprueba el inmenso poder que tiene el presidente para que una parte importante de sus ministros y otros allegados reprochen la actuación de los Tribunales directamente ante la ciudadanía.
Es impresionante el poder de Sánchez y cómo consigue que una parte importante de sus ministros se dedican a criticar al Poder Judicial antes de que empiecen las actuaciones judiciales ante el jurado.
Las apariencias indican que el presidente manda tanto y con tal intensidad que sus mandados le hacen un trabajo muy importante. No tiene que hablar él, lo hacen sus allegados que siempre imputan a los tribunales de las posibles conductas delictivas de los miembros de su familia.
En efecto, sus ministros ponen ante la ciudadanía que el poder Judicial actúa reprochablemente porque lo que busca es “que convoquen cuanto antes las elecciones generales”. No es que la señora Gómez haya delinquido: es que siendo la mujer de quien es “no puede ser llevada ante los tribunales”. Eso es lo que se ha ganado su marido al ser el jefe del poder ejecutivo.
Me da la impresión de que el entorno del Presidente no le ha hecho saber que la Constitución tiene que ser cumplida por
todos y, entre ellos, están los políticos que se dedican a servir al Estado.
Lo cual significa que “todos” podemos ser llevados a la Justicia y que no solo no hay nadie que puede evitarla, es que si son políticos o asimilables también.”


