Xavi Altamirano. Suite Información.– La expulsión de Javier Ortega Smith de Vox no es solo un ajuste de cuentas interno. Es, sobre todo, una escena de justicia irónica; el arquitecto de un sistema disciplinario implacable acaba triturado por su propia creación.
Durante años, Ortega Smith no fue un sheriff más de partido
; fue uno de los principales ejecutores del modelo territorial de Vox, que convirtió al partido en una estructura calcada en todas las comunidades, diseñada para evitar fisuras, controlar a los únicos que le han servido — los vasallos “mamanabos” — y sofocar cualquier conato de disidencia.
El mensaje era claro, obedecer calladito o salir. Cualquier implantación tenía que estar bajo la vara implacable del que hoy ha sido tratado con su propia medicina. Cualquier afiliado de base que osase tener criterio en algo era liquidado de inmediato.
Y salió mucha gente.
Dirigentes provinciales apartados, cargos cesados sin explicaciones de ningún tipo, estructuras locales desmanteladas de un día para otro… Todo bajo la lógica de una dirección nacional que no negociaba: imponía, sin más criterio que “todos a callar, que aquí se hace lo que diga Madrid”.
Ortega se merece comerse esta “mierda enorme”. Se han trampeado todos los intentos de primarias locales con los medios más sucios e ilegales. No olvidemos que un partido tiene la obligación de contar con una estructura interna democrática, como ordena nuestra Constitución, y él ha actuado como un déspota chulesco y engreído con todo el que se ha atrevido simplemente a opinar levemente sobre cualquier tema: lo decapitaba, sin darle siquiera el derecho al pataleo que él ha tenido con los recursos.
Un Comité de Garantías, al que están obligados a dar forma, ha sido siempre inexistente. Se han dejado las provincias con gestoras elegidas a dedo, llenas de pelotas obedientes y pusilánimes, que son los únicos militantes que les servían a este Ortega Smith que ahora llora su decapitación; pues aguanta ahí como un Blas de Lezo y brinda con tus.. . . . . . como hacía Acuña en los grandes momentos en los Tercios de Flandes.
¿Ahora qué?. Cuando te ha tocado a ti, por desobedecer al dueño del cortijo lo consideras injusto, cuando tú has actuado como el chulo que eres.
Un chulo raro, muy cursi.
Ahora queda todo claro. Habéis montado un circo que os está estallando en la cara. Os ha visto el plumero la inmensa mayoría de los afiliados y tenéis que estar mendigando ayuda para las elecciones andaluzas porque no tenéis ni apoderados para las mesas.
MENSAJE: Juanma Moreno no necesita una panda de tontos soplándole en la oreja y dando la lata toda la legislatura.
Artículo dedicado especialmente a mi amigo Félix Martín de Málaga, por ser el primero en verlos venir.



