imagen portada: La Tierra del Toro
Manuel Recio Abad. Suite Información.- La plaza de Las Ventas cerró su temporada con un lleno de «No hay billetes» en la corrida del Día de la Hispanidad. Una tarde de toros de desigual juego, con un público especialmente exigente, en ocasiones excesivamente frío e indiferente ante el buen toreo, y con Morante de la Puebla como principal protagonista gracias a doce naturales que justificaron por sí solos la expectación.
Abrió plaza «Veraniego», un buen toro de Garcigrande, noble, con fijeza, humillación y repetición, al que Aarón Palacio toreó con temple y buen criterio en su confirmación de alternativa. El aragonés dejó muletazos de calidad, especialmente sobre la derecha, y un buen final por abajo. Los fallos con la espada deslucieron una actuación que mereció mayor premio. Ovación para el torero y también para el toro en el arrastre.
Morante recibió a la verónica a «Siciliano», segundo de la tarde, un Garcigrande complicado, nada que ver con su compañero de camada, que apretaba hacia dentro, reponía y se quedaba corto por el pitón izquierdo. El sevillano lo intentó por la derecha, pero el toro no ofrecía posibilidades de lucimiento. Abrevió y mató de estocada. Silencio.
El mexicano Héctor Gutiérrez dejó una buena impresión con «Lamparito», de Núñez del Cuvillo, un toro noble, de buena embestida, aunque justo de emoción. La faena tuvo muletazos largos, naturales reposados y buenos pases de trinchera. Toreó con temple y buen concepto, rematando su labor con una gran estocada. Hubo petición de oreja, pero no fue mayoritaria y el palco, acertadamente, no la concedió. Ovación para el mexicano.
El cuarto, también de Núñez del Cuvillo, fue un toro bravo que fue a más durante la faena. Morante ofreció un verdadero muestrario de su tauromaquia, con doce naturales de extraordinaria belleza, llevando embebida la embestida en los vuelos de la muleta, con naturalidad, despaciosidad y ese sello personal que hace inconfundible su toreo. Fue lo mejor de la tarde. Un metisaca y media estocada suficiente dejaron el premio en una ovación tras aviso.
El quinto, «Treinta y Tres», de Garcigrande, fue un toro de buena intención, pero escaso de fuerzas y sin transmisión. Héctor Gutiérrez volvió a mostrar su buen concepto, dejando algunos naturales de excelente trazo, aunque el animal se vino pronto a menos. Estocada y silencio.
Cerró plaza «Tortolito», de Núñez del Cuvillo, un toro que destacó en el caballo, empujando con los riñones, pero que en la muleta resultó manejable pero falto de transmisión . Aarón Palacio dejó algunos naturales de categoría, cargando la suerte y llevando toreada la embestida, sin conseguir conectar con unos tendidos particularmente fríos. Estocada caída y silencio tras aviso.
Fue una tarde de contrastes, con protestas por la presentación de algunos toros y una actitud del público que, por momentos, pareció más pendiente de la protesta que de apreciar el buen toreo. Madrid tiene fama merecida de plaza exigente, pero la exigencia no debería confundirse con la indiferencia.
Morante dejó doce naturales para el recuerdo, Héctor Gutiérrez acreditó su calidad y Aarón Palacio confirmó con solvencia y buenas maneras. Una tarde sin trofeos, pero no sin toreo.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Corrida del Día de la Hispanidad. Último festejo de la temporada venteña. Lleno de «No hay billetes». Toros de Garcigrande (1.º, 2.º y 5.º) y Núñez del Cuvillo (3.º, 4.º y 6.º), de desigual juego.
MORANTE DE LA PUEBLA: silencio y ovación tras aviso.
HÉCTOR GUTIÉRREZ: ovación y silencio.
AARÓN PALACIO, que confirmó alternativa: ovación tras aviso y silencio tras aviso.
Incidencias: Al finalizar el paseíllo sonaron los himnos de Ceuta y de España. Juan Sierra y Sánchez Araujo se desmonteraron tras parear al sexto.


